El tema del aura siempre me llamó la atención y me fascinan esas personas que tienen la capacidad para poder visualizarla de forma natural. Eso sí, siempre la relacioné sólo con los seres humanos, pero la realidad es que todo lo que existe en el Universo tiene su propia aura.
Se trata de un conjunto de fuerzas electromagnéticas que salen de todos los cuerpos físicos. Se puede visualizar como capas coloridas que rodean a los cuerpos. En el caso de los seres vivientes el aura cambia de forma constante y en el caso de los objetos no vivientes se mantiene fija o estable.
El Aura alrededor de los humanos se compone de radiación electromagnetica: microondas, infrarrojas y luz UV. La parte de microondas de baja frecuencia e infrarroja del espectro (calor corporal) se presume que está relacionada con los niveles bajos de funcionamiento de nuestro cuerpo (ADN, metabolismo, circulación etc.). La parte UV tiene más que ver con el pensar, creatividad, emociones, etc.
Científicos de Rusia descubrieron que nuestro ADN puede ser alterado, influenciando su Aura microondas.
Se dice que si uno pudiera ver el aura de los demás, sería imposible que nos mintieran, ya que en ella se reflejan los pensamientos del ser que la posee. Además podrían diagnosticarse enfermedades antes de que siquiera existan síntomas.
Aunque se presume que durante nuestros primeros años de vida nos era muy natural el visualizar el aura (lo cual nos hacía aceptar o rechazar a ciertas personas de acuerdo al color que rodeara su cuerpo), muchos nos hemos olvidado de cómo hacerlo. Y bueno, hay una serie de ejercicios que se pueden hacer para intentar verla, acá va uno:
Primer Ejercicio:
Nuestra visión es muy limitada y solo puede captar aquellas frecuencias de ondas que van del rojo al violeta, quedando fuera de esa delgada banda hacia abajo, lo infrarrojo y hacia arriba lo ultravioleta. Describiremos aquí una serie de ejercicios para ampliar la sensibilidad de nuestra vista, requisito imprescindible para llegar a visualizar la sutil existencia del aura humana.
Sitúate a una distancia aproximada de un metro y medio de la pantalla y mira durante 30 segundos el punto negro que se halla entre las dos figuras. Esto hará que veas con tu visión periférica los dos círculos coloreados. Luego de ese lapso de tiempo notarás que las áreas coloreadas aparecen rodeadas de un "halo" de color diferente. Al estimularse los sensores periféricos de nuestro ojos, nuestra percepción del color es diferente a cuando utilizamos la visión central. Observa que cuanto más te concentres en la observación del punto negro, más y más brillante será el aura de los círculos coloreados. De este modo tu sensibilidad visual se incrementa.
Segundo Ejercicio:
Ahora apoya tu dedo sobre la pantalla justamente debajo del punto negro y repite la experiencia. En pocos instantes podrás captar con tu visión periférica, el aura alrrededor de tu dedo.

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